
aunque si estuvieras
nada cambiaría.
Ondeas por encima de mi nariz
haciéndome cosquillas
y soy feliz,
tan feliz como un millón de neuronas muertas
en un orgasmo simultáneo.
Después,
cuando ya no puedo nombrarte entre caricias
y me escuece el vello erizado de la nuca,
desapareces fugaz por mis recuerdos
(i=0;i>=0;i ++)
bucle infinito, lo llamas, bucle infinito.
Y vamos a la contra,
rodeamos la pared
que ya no alcanzaremos,
porque somos dos gatos paranoicos
y yo soy experta
en cargarme los cuentos;
porque eres un espejismo de luz en mis noches,
y sin embargo,
y sin embargo,
y sin embargo…
te quiero.