
era apenas un escupitajo, verborrea de libro,
de universidad.
Algo iba mal,
las ganas de escapar no eran suficientes:
las notas tiradas por el suelo,
aplastadas
toda esa música sin alma.
No, no era suficiente.
aunque se empeñara en declararse camino,
la única salida posible.
No era suficiente.
Acepté el lenguaje
aunque las palabras
no tuvieron más sentido.
Recogí la mugre,
todos mis recuerdos
y volví a caminar.