Bienvenidos a Tierra de Nadie

jueves, 24 de junio de 2010

YO QUE NUNCA SÉ NADA DE NADA

Nunca tuvimos suficiente miedo,
así nos fue.
Hoy los errores nos persiguen
como fantasmas del pasado; tercos.
No hay lugar donde esconderse
ningún lugar
que nos acoja en su regazo

nadie que nos cante nanas para dormir
ni brazos cálidos donde apoyar la cabeza
-mamá ya no puede matar todos los monstruos
que viven bajo la cama-

sentirse a salvo
es un privilegio,
te lo advertí y no quisiste,
no quisiste escucharme. Estabas ciego.

El amor es una putada tan grande,
nadie está a salvo
nadie quiere ver el horror que se esconde detrás

pero yo lo sabía, y te lo advertí,
yo
que nunca sé nada de nada

conocía la amenaza, la sentencia,

este final.