Bienvenidos a Tierra de Nadie

martes, 25 de noviembre de 2008

EL DIVORCIO DE EVA

A veces le quise
bajo la luz,
cuando sus manos
aún eran de barro

y calibraba el vértigo
acostado en mi ombligo.

En aquellas tardes de sol
que nunca fueron primaveras.

Le quise
cuando era hombre

sin piedad,
sin motivo,
arrancándome la piel a tiras,

muriendo en cada beso.

Antes

cuando cerrábamos los ojos

y nos dejábamos llevar.

Ahora,

el silencio
hace malabares
en la punta de mi lengua

y se ha quemado la raza,
la fe,
las bragas de mi vecina.

Ahora
ya no le quiero.

Y es que he vendido
nuestra historia
y me he comido la manzana.

La serpiente
forma parte
de mi ajuar de viudedad.

1 comentario:

David E. Alvarado dijo...

bueeeeeeenisssssssimooooooooooo!